BBDO&Proximity España presenta «Rituales tras un año de pandemia”.

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BBDO&Proximity España está detrás de “Rituales tras un año de pandemia”, un estudio cuantitativo que permite entender en cifras cómo han evolucionado los rituales de las personas en España tras un año de pandemia.

El informe antropológico “Rituales” que se inició por primera vez hace 13 años a nivel global de la red BBDO. En él se definen los rituales como “las rutinas cotidianas que forman parte de la vida de las personas y tiene una importancia clave porque nos estructuran la vida y nos aportan estabilidad emocional. Cuando un ritual desaparece produce la necesidad de sustituirlo por otro, un proceso que no es inmediato y que puede generar bastante estrés y ansiedad”.

El estudio, que ha sido elaborado en colaboración con la agencia de investigación Sumar experta en Behavioural Economics, determina la existencia de 5 rituales universales que tienen un poder transformador positivo en la vida de las personas

 

 5 rituales universales que tienen un poder transformador positivo

 

– Prepararse para la batalla

– Darse un festín

– Ponerse guapo

– Volver a la guarida

– Prepararse para el día siguiente

 

Ahora, un año después del inicio del estado de alarma, vemos cómo algunos de los rituales se han transformado y adaptado. Según el informe, somos los mismos de siempre, pero no del todo, transcurridos estos 12 meses.

No comemos igual, no cuidamos de nuestro aspecto como antes, ni conservamos las mismas pautas al final del día, entre otros cambios.

“Este estudio nos permite tener un pulso de cómo ha afectado la pandemia a los rituales cotidianos de la gente, un enfoque distinto a otros estudios. Los rituales son pequeños momentos de transformación emocional a los que quizás damos poca importancia pero que tienen un gran impacto en el día a día de las personas”, comenta Azzahra López, directora de estrategia de BBDO&Proximity España.

Los rituales más afectados son los sociales, aquellos en los que antes interactuábamos con otras personas, pero también se han visto otros cambios que destacamos a continuación.

El chándal, el fichaje del año. La naturalidad, su complemento.

Empezar el día está compuesto por toda una serie de pasos que conforman un ritual que nos prepara mentalmente para afrontar la jornada. Un ritual que antes era prácticamente invariable se ha visto transformado tras un año de pandemia.
Los más jóvenes (25-34 años) son quienes más han alterado sus hábitos de levantarse por la mañana. Esto le ha ocurrido al 23,9% de los entrevistados, en comparación con otras franjas de edad mayores en las que este hábito apenas se ha alterado.
La ducha se mantiene para la gran mayoría (94,6%) y sin embargo ir a trabajar o estudiar es un hábito matutino en el que un 29,1% afirma haber experimentado cambios tras este año.
Si en 2019 el teletrabajo había aumentado en un 5% (Datos de la Organización Mundial del trabajo “OIT”), en el comienzo del 2021 pasó a dispararse, según este estudio, al 37% de casos de teletrabajo total o parcial. Esa reubicación laboral y la falta de encuentros sociales ha impulsado una relajación de los códigos de vestimenta y nuestra apariencia física.

De acuerdo con los datos proyectados, el 26,9% de los españoles ahora se preocupa menos por la ropa que lleva puesta, un 18,6% le da menos importancia que antes a su apariencia física. Además, el 30,6% de los españoles afirma preocuparse menos por sus rutinas de cuidado físico.

Estos cambios nos cuentan cómo la pandemia nos ha hecho darle prioridad a la comodidad frente a la apariencia, tendencia que viene soportada por los estantes de las marcas de moda, dónde cada vez coge más protagonismo el chándal, las prendas cómodas y los pijamas de calle.

 

Comer no es solo alimentarse

Por otro lado, también han cambiado nuestros rituales a la hora de alimentarnos. Según este estudio, un 41,4% de los españoles declara que ahora realiza sus comidas en casa con platos más elaborados y también más sanos. A su vez se deriva que las mujeres dedican más tiempo al momento de la comida que los hombres (un 15,5% frente a un 8,2% respectivamente).

No obstante, en la cultura española el comer es mucho más que la comida en sí. Somos uno de los países más sociales de Europa, y en el ritual de la comida echamos en falta la sobremesa, como así lo refleja un 47% de los encuestados que añoran el contacto personal directo en ese distendido momento con familiares y amigos.

De esta forma no sorprende constatar que las videollamadas, chats y redes sociales no terminen de “llenarnos” del todo para suplir esa compañía mientras hacemos una comida especial, siendo vistos como unos sustitutos forzosos, pero insuficientes para reemplazar la cercanía física real en torno a una mesa con familiares o amigos.

De quedar con amigos y familia, al sofá, series y redes sociales

Los rituales que realizamos al final de nuestra jornada de obligaciones también han cambiado, esos pequeños gestos que nos ayudan a finalizar el día.Ese momento tras la jornada laboral o académica que antes era para socializar, quedar con amigos y tomar unas cervezas ha cambiado mucho tras un año de pandemia. Un 61% de los españoles echa en falta reunirse con su familia y amigos al acabar las obligaciones. Sobre todo, con los amigos, el 43,7% afirma añorarlos.

Por otro lado, esto ha provocado que ese espacio social se haya transformado en pasar más tiempo en el sofá como reconoce el 33% de los españoles entrevistados. Ver la televisión, series o películas se ha convertido, más que nunca, en la forma de ocio favorita para un 36,6% de los españoles.

 

Y de una pantalla a la otra.

 

Un 24% ha aumentado su tiempo de uso en redes sociales y se detecta también que el móvil traspasa la puerta del dormitorio, nos llevamos más veces el móvil a la cama. Pero también leemos más y escuchamos más música de lo que lo hacíamos antes. Sobre todo las mujeres y los mayores de 55 años.

La suma de todos estos cambios cotidianos ha provocado que una parte importante de los participantes del estudio declare que duerme peor que antes, el 35,7% de las mujeres y del 22% de los hombres. Eso sí, también nos echamos más siestas que antes (+14,6%).

Las marcas son sustentos importantes en los rituales.

Una marca asociada a un ritual tiene una relevancia emocional alta. En un entorno como el actual, cuando toda cambia, ser un sustento de confianza de un ritual, cobra más importancia. Sin lugar a duda los rituales puede ser un driver de crecimiento para las marcas.

 

 

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